La ciencia ficción en nuestros días

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Cuando en el año 1979, Andrei Tarkovski termina su filme Stalker, se inscribe inmediatamente en esa selecta genealogía de películas que abordan el género de la ciencia ficción como una herramienta, o una plataforma, para exponer complejas preocupaciones filosóficas. En Stalker se amalgama la poesía de reflexiones metafísicas con la ralentización de la imagen, y el tema de lo distópico (sociedades futuristas pensadas desde el pesimismo) se elabora desde el más fiero y denso sentido narrativo. Ha sido esta obra maestra un punto de referencia obligatorio para otros filmes que tratan las mismas inquietudes, al igual que para Tarkovski fue motivo de inspiración, temática y visual, 2001, una odisea del espacio, de Stanley Kubrick.

Es entonces esa la función de Stalker dentro de este ciclo sobre la ciencia ficción de nuestros días. Se trata de un punto de referencia para esbozar una línea de progreso en la forma de tratamiento de ese género. Varios de los diez restantes títulos se relacionan de alguna manera con el filme de Tarkovski, por ejemplo, Rascacielos de Ben Weatley y El dador de Phillip Noyce, avanzan sobre lo post apocalíptico y distópico para reflexionar sobre cuestiones que perturban el funcionamiento de nuestra sociedad. El tema de estos dos filmes está también vinculado con los grandes pensadores de la ciencia ficción del siglo pasado. No me refiero, sin embargo, a los cineastas que se acercaron a esa temática con profundidad, como Terry Gilliam, ni tampoco a los pioneros de del género en el cine, como Fritz Lang y su filme Metrópolis o a Méliès, sino a los que lograron estas reflexiones desde la literatura, como Aldous Huxley y su novela Un mundo feliz y 1984 de George Orwell.

Ex Machina, uno de los mejores filmes de la muestra, supone también alguna relación con Tarkovski pero en un nivel estético, pues el tema que trata, la inteligencia artificial, ya ha sido abordado antes en los trabajos de Isaac Asimov, y dentro de lo cinematográfico las anteriormente mencionadas Metrópolis y 2001… además de Blade Runner de Ridley Scott, Inteligencia artificial deSpilberg, Matrix de los hermanos Wachowski, el anime El fantasma en la concha, entre otros.

En el caso de Soy un Cyborg, un filme del reconocido director surcoreano Park Chan-wook, se construye un universo regido por leyes de la locura y enunciado desde el manicomio, por lo que la ciencia ficción en el filme se desplaza hacia lo profundamente psicológico, con un antecedente directo en Los 12 monos de Terry Gilliam.

Las otras seis películas en exhibición, sustituyen el plano reflexivo que define a las ya mencionadas, por varias soluciones narrativas y temáticas que conducen a los filmes hacia la finalidad del entretenimiento. Es decir, que la ciencia ficción pasa a mezclarse con otros géneros infalibles en taquilla. Es ese el caso de Eternal, donde lo insólito y místico se pierde entre el thriller y la acción; de la misma forma que el melodrama define a Un amor entre dos mundos y a Gravedad. En el caso de El Hombre hormiga se trata de otra película inspirada en un súper héroe de Marvel, al igual que Pixel Theory aborda con ironía algunos aspectos del mundo de los comics. Finalmente queda la última entrega de la saga StarWars, que aunque pertenece verdaderamente al género, su aspiración a lo comercial la hace entretenida (tal vez), pero vacía.

Si hay algo que se articula entre esta selección de once películas es que fueron pensadas para complacer a todos los públicos que durante el verano se dispongan a ver una buena película de ciencia ficción.

(21-27/ 07/ 2016)

Tomado de: Cartelera Cine y Video.