200 y contando…

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Doscientos es ¿mucho o poco? Depende de lo que cuantifique. En este caso representa incontables esfuerzos, millones de ideas, ¿cuántas horas de edición?, decenas de correos y llamadas telefónicas, varios desvelos… La revista Cine Cubano presentó este martes “en sociedad” su número 200, publicación última de 2016, año en que la más longeva de las revistas cinematográficas de América Latina arribó a su aniversario 56.

La presentación, en el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC Fresa y Chocolate, estuvo a cargo del cineasta Fernando Pérez, quien trajo consigo un ejemplar, el suyo, de la primera edición de la Revista. “Estoy aquí por los recuerdos, pero también por el presente”, afirmó el reconocido director.

Bajo la dirección del también cineasta Arturo Sotto se creó el número 200. Sus páginas están estructuradas por siete secciones y un apartado final: Este cine nuestro, Dossier Carnada para antología, Variaciones, De película, Libros, Un cuento de cine…, Con luz propia y, por último, las palabras de Eusebio Leal por la desaparición física del gran cineasta y pensador cubano Julio García Espinosa.

La Revista, que según el Fernando lector se abre al pensamiento y la discusión, inicia con las palabras introductorias de Sotto, “Realidades y perspectivas de un nuevo cine… 199 revistas después”, que retoma el ensayo de Alfredo Guevara publicado en la primera edición de la Revista sobre el futuro del cine cubano, hoy pasado. La sección Este cine nuestro también aúna, entre otros textos, entrevistas a Fernando Pérez, a la cineasta Gloria Rolando y al músico Leo Brouwer; así como dos textos sobre el diseño de vestuario en el cine cubano.

Sesenta páginas componen Carnada para antología, compilación hecha por Sotto de varios textos publicados en anteriores ediciones. Entre ellos, una entrevista a Michelangelo Antonioni por Jean-Luc Godard; la transcripción del debate ¿Qué es lo moderno en el arte?, acaecido en 1962 y protagonizado por personalidades del séptimo arte como Andrzej Wadja, Mijail Kalatózov, Tomás Gutiérrez Alea (Titón) y Armand Gatti; y ensayos escritos por Ingmar Bergman, Luchino Visconti y Akira Kurosawa, entre otros cineastas/escritores.

Por su parte, Variaciones trae el texto del director de la Cinemateca de Cuba, Luciano Castillo, sobre los pormenores de la restauración que este año hiciera la Cineteca de Bologna, Italia, del clásico cubano Memorias del subdesarrollo (1968), de Titón. Esta vez De película, sección a cargo de la historiadora del arte, crítica y profesora Jaqueline Venet, recoge artículos solo sobre filmes cubanos. ¿Cuáles? Ociel del Toa (Nicolás Guillén Landrián, 1965), La novia de Cuba (Kazuo Kuroki, 1968), Retrato de Teresa (Pastor Vega, 1979), Patakín (quiere decir ¡fábula!) (Manuel Octavio Gómez, 1982) y Otra isla (Heidi Hasan, 2014).

Intrusos en el paraíso, del crítico Juan Antonio García Borrero, es el título del que habla Antonio E. González Rojas en la sección Libros; y Julio Cortázar es el autor de Cazador de crepúsculos, texto que conforma Un cuento de cine. Por último, a la actriz, asistente de dirección y directora asistente Norma Martínez se rindió homenaje en Con luz propia.  

“Creo que será un título para coleccionar”, comentó Fernando Pérez durante la presentación. Y la verdad es que el número 200 de la revista Cine Cubano hace palpable aquel principio fundacional bajo el que se creó, en 1960, esta publicación: “Abordar desde el punto de vista informativo y teórico los problemas de nuestro cine y del arte y la cultura contemporáneos”.

Para el director de Suite Habana, “la libertad es la única vía; la sinceridad, el único modo; y el ejercicio de criterio propio, el único alimento para nuestro cine y para nuestro país”. Esperemos, entonces, que Cine Cubano arranque su tercera centena con el mismo espíritu creativo y liberador que le permitió llegar a su número 200.

(7/ 12/ 2016)