Jorge Perugorría: “Los gibareños son las estrellas del Festival”

Entrevista

El Festival de Cine Pobre de Gibara, ahora Festival Internacional de Cine de Gibara (FIC Gibara), se prepara una vez más para regresar a la Villa Blanca, que recién cumplió sus 200 años de fundada.

El evento, coordinado por el Ministerio de Cultura, el ICAIC y los gobiernos de Holguín y Gibara, se reinventa sin olvidar sus inicios, pero mirando al futuro.

Al respecto, Cubacine conversó con su presidente, el actor y director Jorge Perugorría.

¿Cuáles son los retos que trae presidir un Festival como este?

Presidir un festival es un reto y una responsabilidad tremenda. Cuando ese festival se trata del Festival de Cine Pobre, como lo hicimos el año pasado, creado por el maestro Humberto Solás, pues el reto es doble, por la huella que dejó Humberto y la familia Solás. El recuerdo que tienen las personas de Gibara que han participado en ese festival es imposible superar. Entonces, por el compromiso con Humberto y con la gente de Gibara, decidimos asumir ese reto y responsabilidad, y darle continuidad a la obra de Humberto.

¿Se puede hablar de ruptura y continuidad entre las ediciones anteriores y la que se avecina?

El año pasado hicimos la edición número 12 del Festival de Cine Pobre y este año, nos planteamos ampliar un poco el espectro del Festival desde el punto de vista cinematográfico, que fuera más participativo; que tuviera más color, más diversidad dentro de la competencia. Eso nos llevó a plantearnos la idea de cambiar el nombre, que es prácticamente crear otro festival a partir del Cine Pobre. Pero sin renunciar a este concepto, sin renunciar a Humberto. Nos propusimos establecer una continuidad y sin embargo comenzar algo diferente, abrir otro camino.

Para eso trabajamos en la creación de los premios Lucía, en homenaje a la película de Humberto y a él mismo. Estos premios se van a dar en categorías de mejor largo y corto de ficción; mejor largo y corto documental, mejor dirección, y mejor actuación femenina y masculina.

Por otro lado, decidimos establecer el premio Humberto Solás, donde verdaderamente hay una continuidad conceptual al proyecto de Humberto, pues este premio se le va a dar a cine en construcción. Es un premio en metálico para hacer un proyecto, y garantizar la postproducción de una película bajo el manifiesto del Cine Pobre.

Con este punto de giro en el Festival, hemos invitado a dirigir el jurado de Cine en construcción a Sergio Benvenuto, creador del Festival de Cine Pobre y sobrino de Humberto.

Además, otorgaremos tres Lucías honoríficos, los cuales serán dados a Adela Legrá, Eslinda Núñez, y a la familia Solás, no solo por la obra cinematográfica de Humberto, sino como un tributo también al trabajo durante todos estos años en el Festival de Cine Pobre y la huella que ha dejado en Gibara y en la cultura cubana.

De alguna manera el Festival evoca el mismo espíritu del que creó Humberto, sigue siendo un festival con la participación de todas las artes y con el protagonismo –que eso Humberto siempre lo tuvo claro– de los gibareños. La estrella del festival seguirá siendo el pueblo de Gibara.

Todo este esfuerzo de los artistas a través del cine, la danza, el teatro, la música… todo eso es con los gibareños y para los gibareños. Eso lo creó Humberto y se mantiene. Hay muchas cosas del espíritu mismo del evento que continúan en esta nueva etapa.

Los grandes cambios serían el nombre, que viene relacionado a las propias circunstancias actuales. Primero para dejarle el elemento autoral de Cine Pobre a Humberto y su familia, porque fueron quienes lo crearon; y segundo porque Gibara está viviendo un nuevo momento.

Así, el Festival quiere reinventarse junto a Gibara. Esta es una ciudad que pretende convertirse en uno de los polos turísticos más importantes del oriente de Cuba, hacer turismo de ciudad, abrirse al turismo cultural y el Festival es su principal aliado. Entonces queremos que este cambio en la vida de los gibareños sea acompañado por el Festival.

En ese sentido queremos organizar un evento más abierto, más participativo, puede ir de la mano con el propio destino de los gibareños.

Los gibareños son los protagonistas y la asistencia al cine es una de las temáticas que más se ha hablado e insistido desde el ICAIC. ¿Qué aporta un festival como este para que los públicos vuelvan al cine?

Creo que incluso en el propio Gibara tenemos que trabajar para que la gente vaya más al cine y que no sea un trabajo para la semana que dura el Festival. A partir de esa base, uno de los objetivos que queremos como Oficina del FIC Gibara es que haya un trabajo sostenido el año entero. Por eso uno de los proyectos es crear una oficina del festival en Gibara, que podamos establecer una relación con la Cinemateca de Cuba y con los eventos cinematográficos que ocurran en La Habana para que el año entero se ponga una muestra de lo que aquí sucede en los cines de Gibara, para ir ganado público e ir mejorando el gusto de la gente por un cine de arte, un cine de autor. Eso no se hace en una semana, de danza, de películas, de conciertos, es imposible crear un gusto en el espectador. Pensamos que es necesario crear un hábito de ir al cine, y que sea una opción el año entero.

No solo queremos despertar este interés con una programación que valga la pena, sino con talleres, cursos. Queremos que Gibara se convierta también en un set de filmación para que los gibareños puedan tener experiencias de producción y que crezcan en su relación más íntima y profesional con el cine.

¿Cómo se puede describir la relación del cine con las demás artes que van a este Festival?

Desde el inicio Humberto creó ese festival con espíritu interactivo. Desde la primera vez él convocó a Gibara pintores, músicos, escritores, fotógrafos, todas las artes y ese espíritu nosotros queremos mantenerlo y darle continuidad.

Porque eso es lo que ha hecho que el festival sea la gran fiesta de las artes en Gibara. Es posiblemente el evento cultural más completo en el oriente de Cuba, y es por eso que hay que seguir defendiéndolo, porque los gibareños esa semana tienen la opción que no tienen a veces el año entero de poder apreciar exposiciones, conciertos, con invitados de categoría internacional.

Y nosotros no queremos renunciar a eso porque es lo que ha convertido a este Festival en el evento más importante de Gibara. Es una semana donde hay muchas cosas que disfrutar.

En ese sentido queremos hacer una invitación extensiva al resto de las provincias orientales, porque es una semana donde no solo los gibareños disfrutan sino que los jóvenes universitarios de Holguín, de Santiago, de Bayamo, también están invitados.

Yo, de La Habana hubiera ido en tren si tuviera veinte años. Por esto una de las ideas que tenemos es crear un área de campismo para propiciarles a los jóvenes que puedan acampar.

La categoría Cine en construcción es una de las que ha despertado más interés en los jóvenes realizadores. ¿Por qué una categoría tan amplia que abarca desde guion hasta proyectos en postproducción?

Lo importante es apoyar el cine. Esta categoría sí está concebida bajo el manifiesto de Cine Pobre. Dentro de ese manifiesto Humberto no excluye géneros; o sea, es cine, con todas sus manifestaciones en la fase en que esté. No hay exclusión, solo tiene que estar claro que la obra que se presente responda a ese concepto de cine comprometido que él dejó claro en su manifiesto.

(9-15/ 02/ 2017)