Lentes varios, una vida: Ernesto Guevara

Comentario

La muerte de Ernesto Guevara no solo selló la imagen de un héroe, sino que dejó tras sí 39 años pródigos, interconectados con disímiles esferas de la vida y, también, plagados de incógnitas. Dada la fertilidad de dicha estela, su exploración no ha cesado a partir de plataformas variadas: el cine, una de ellas. En su núcleo, la disyuntiva de cómo adentrarse en los vericuetos de esta leyenda humana ha pautado una inevitable pluralidad de matices.

Este mes, cuando ya en 2017 medio siglo nos separa de la muerte del Che, el ICAIC propone un ciclo conformado por creaciones audiovisuales que han hallado en el guerrillero un motivo de inspiración. Siete documentales, dos películas de ficción y un animado –que en términos cronológicos de realización abarcan todas las décadas comprendidas entre la del sesenta y la primera del siglo XXI– integran una muestra que prioriza las producciones nacionales, aunque deja espacio para propuestas foráneas.

Cuatro documentales, respectivamente, resaltan la contribución del Che a la independencia más allá de las fronteras de Latinoamérica (Hasta la victoria siempre, Santiago Álvarez, 1967), su internacionalismo en El Congo, a partir de testimonios de compañeros de guerrilla (Historia en África, Rebeca Chávez, 1977), la emblemática fotografía que le hiciera Korda y que se convirtió en bandera de luchas emancipadoras a nivel internacional (Una foto recorre el mundo, Pedro Chaskel, 1981) y el intachable médico combatiente de la Revolución Cubana (Che, Miguel Torres, 1997). A similares líneas de mensajes se suman Un relato sobre el jefe de la Columna 4 (Sergio Giral, 1972) y Che Guevara donde nunca jamás se lo imaginan (Manuel Pérez, 2004).

Bajo los preceptos del mismo género, pero con la intención de revelarnos al ser humano que subyace tras el revolucionario, destaca Che, un hombre nuevo(2010), dirigido por el argentino Tristán Bauer. Este documental es el resultado de una exhaustiva investigación que consiguió rescatar y unificar una gran parte del epistolario del Che, anotaciones, fotografías, grabaciones de voz, cintas de video y entrevistas. Estos elementos conforman un inmenso collage, mediante el cual es desplegada su historia de vida, desde su infancia hasta su muerte, casi en términos de íntima confesión.

También desde esta óptica, pero en el ámbito de la ficción, se desenvuelve Che: guerrilla (Steven Soderbergh, 2008), largometraje que recrea su internamiento en Bolivia con el propósito de iniciar allí el camino hacia la liberación. Con la convincente interpretación de Benicio del Toro en el protagónico, la película nos regala a un Guevara estratega, calmado y seguro de sí mismo, pero con matices sentimentales que afloran ante su separación de la familia, en los momentos en que es herido alguno de sus compañeros de guerrilla o cuando su eterno flagelo, el asma, parece vencerlo en medio de un ambiente hostil.

Con el título Hasta la victoria, siempre (1999) despliega el argentino Juan Carlos Desanzo el otro filme de ficción comprendido dentro de esta muestra, destacando la inclusión de cubanos como María Isabel Díaz, Blanca Rosa Blanco y Edwin Fernández, dentro de su elenco actoral.

Por su parte, en el cortometraje Y puro como un niño (Mario Rivas, 1988) la animación fue empleada como vehículo expresivo para narrar determinadas vivencias del pequeño Ernesto.

Amén de las sugerencias mencionadas, este ciclo cinematográfico apuesta por la recepción activa del espectador. Consumir en su totalidad las propuestas que lo integran, o la mayoría de ellas, llenará vacíos históricos, esclarecerá dudas y añadirá otras, en medio de una reconstrucción consciente de la imagen que, hasta el momento, hemos tenido de Ernestito, Guevara, Tatu, Ramón, o como amigablemente es recordado por los cubanos todos: el Che.

Tomado de: Cartelera Cine y Video, No. 144, octubre de 2017.