Los buenos demonios: homenaje a un amigo

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Luego del largometraje La cosa humana, Gerardo Chijona decidió rescatar, junto al guionista Alejandro Hernández, el proyecto de película que su amigo y colega Daniel Díaz Torres dejara tras su muerte. Sobre esta deuda-homenaje que es Los buenos demonios, y que muy pronto veremos en los cines, el director cuenta sus experiencias.  

¿Cómo fue su trabajo con el guion de Alejandro Hernández y de Daniel Díaz?

Al leer el guion sentí que no tenía mucho que ver con la manera en la que yo narro. En los guiones en los que trabajo hay una parte emocional, y eso no podía faltar en este. El texto de Alejandro está narrado de una manera muy distante, muy fría y austera, a veces. Sabía que el filme no iba a tener música porque no es un melodrama. Es un drama y no se puede endulzar. El reto de la película para mí era ese, que funcionara de esa manera, tal y como yo lo recibí. En ese sentido, tuve que ajustarme al guion y él a mí, también. Pero siempre respetando lo que Daniel había pensado para su película. Entonces, se me ocurrió darle un poquito más de complejidad a toda la historia y cambiar algunas cosas en el personaje de la madre para que la película tratara de coger otra luz dentro del estilo que tiene.


Gerardo Chijona y Daniel Díaz Torres.

¿Vladimir Cruz, Carlos Enrique Almirante, Isabel Santos, Enrique Molina, Yailene Sierra, son actores en los que Daniel ya había pensado?

No. Yo busqué actores que hubieran trabajado con Daniel o que tuvieran algún tipo de relación cercana con él. Daniel sí había decidido trabajar con Enrique Molina, creó ese personaje para él, con su nombre. Pero el resto del casting fue decisión mía. Carlos Enrique quería mucho a Daniel y estaba interesado en participar en la película. Por otra parte, yo quería trabajar de nuevo con Isabel, con quien hacía más de 25 años que no coincidía. En el caso de Vladimir, pensé en él cuando buscaba a Rubén. Nosotros tenemos una buena amistad y nos conocemos bien. A Yailene nunca la había dirigido. La conocía por su trabajo con teatro El público y las cosas que había hecho en el cine. Siempre habíamos querido trabajar juntos y se nos dio la oportunidad. Luego, está Alicia Echevarría, la muchacha que necesitaba para ese papel. Ella vino al casting y resultó ser la mejor. Finalmente, me faltaba el cantante de ópera. Hablé con Ulises Aquino que no es actor pero que tiene un talento natural. Entonces, me di cuenta en seguida de que aparte de cantar ópera, él podía interpretar ese personaje.

Con respecto al género del filme, ¿hay alguna intención de insertarlo dentro del cine negro, policiaco,…?

Para nada. Yo tenía muy claro que la película no era ni un policiaco, ni el retrato de un psicópata. El guion está escrito de esa manera. Incluso, cuando lo leí me di cuenta de que estaba apuntando a zonas invisibles de nuestra realidad. Yo nunca había hecho una película que tratara de decir las cosas de manera tan indirecta, puesto que no hay nada obvio en la manera de plantear los conflictos. El guion está jugando siempre –que es una vieja tradición de la literatura americana– entre apariencia y realidad. Está escrito de una manera que tampoco es una película de suspenso. Desde la primera escena ya se sabe que Tito es un asesino. Por eso fue muy conveniente la intervención de Carlitos, porque tiene una cara juvenil, angelical. Y todo eso refuerza el argumento del filme.