Oda a Sara

Noticia

En la Feria Internacional del Libro de La Habana Ediciones ICAIC presentó el texto Sara Gómez, un cine diferente, de la investigadora y profesora Olga García Yero. El título, invitación suficiente para comenzar su lectura, nos anuncia un libro sobre la vida y obra de esta cineasta cubana que, a pesar de su corta carrera, constituye uno de los nombres imprescindibles de nuestro séptimo arte.

Con prólogo de Reynaldo González, las páginas nos brindan valiosa información sobre la mujer que por mucho tiempo fuera la única en dirigir un largometraje dentro del cine postrevolucionario. Con una obra fundamentalmente documental, a excepción del filme que no viera concluido, De cierta manera, Sara Gómez hizo un cine inconforme “con una serie de errores, meandros, extravíos, en medio del delirio transformador emprendido por la Revolución en sus primeros 20 años”, como aseguró el crítico e investigador Joel del Río.

En un primer capítulo, el libro habla sobre los primeros pasos de la cineasta, quien desde joven fuera una mujer excepcional. De ella diría el actor Mario Balmaseda: “Nos conocíamos desde antes de la Revolución, éramos pareja de rock and roll. (…) Sara siempre fue una transgresora. (…) Era una mujer muy independiente. Además, le decía a cualquiera las cosas claramente, no andaba con rodeos”. Esta sección también aborda los complejos años sesenta, cuyas polémicas culturales y contexto en general influyeron en la obra de esta mujer, y su incersión en la vida cultural habanera.

La obra documental de Sarita, como todavía muchos la nombran, ocupa el segundo capítulo. Sus comienzos en el ICAIC y el examen de documentales como Iré a Santiago, Excursión a Vuelta Abajo, Guanabacoa: crónica de mi familia, ...Y tenemos sabor y De bateyes integran esta segunda parte, que da paso a un tercer capítulo dedicado únicamente a De cierta manera, largometraje terminado por Tomás Gutiérrez Alea y referente obligatorio para los estudios sobre etnografía y racialidad en el cine cubano.

“La obra de Sara Gómez sigue siendo hoy casi desconocida para el público cubano y esto es de lamentar en tanto sus ideas son ahora más que nunca dinámicas y sugerentes. La crítica insular que se ha acercado a ella, guiándose más por apariencias que por esencias de su obra, ha hablado sobre todo de actitudes de feminismo o de racialidad, sin ver el amplio y valeroso alcance social de su filmografía, atravesada por un sentido crítico y un hondo conocimiento de la cultura nacional”, asegura García Yero en su libro. Sirva entonces este como imán entre la obra de esta gran cineasta y el público que aún la ignora.