¿Por qué lloran mis amigas?, respeto a la diferencia

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El largometraje de ficción ¿Por qué lloran mis amigas?, dirigido por Magda González Grau y producido por RTV Comercial y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), tuvo su premier este miércoles en el cine Chaplin. A partir de hoy, 1ro de marzo, se estrena en las salas oscuras de todo el país.

La presentación del filme durante el pasado Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y su premier dieron un avance de la buena acogida que puede tener en su recorrido. Y es que aunque se trata de una historia protagonizada por mujeres, está dirgida a un público diverso.

“Esta no es una película solo para mujeres. Los hombres también tienen un papel fundamental en la lucha por la equidad de género. Funciona para todos los espectadores”, señaló la realizadora en conferencia de prensa este lunes en el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC Fresa y Chocolate.

¿Por qué lloran mis amigas? se erige sobre las historias de vida de cuatro mujeres, amigas, quienes se reúnen luego de más de veinte años sin verse. En dicha reunión su pasado y presente se enlazan en medio de recuerdos, deseos y frustraciones para ponerlas de cara al futuro.

Tales personajes son interpretados por cuatro actrices cubanas muy populares, probadas muchas veces en la televisión y también en el cine. Luisa María Jiménez, Edith Massola, Yasmín Gómez y Amarilys Núñez hacen de esta una película coral loable.

“Quería contar una historia sobre mujeres. He crecido y estoy rodeada de ellas. Durante las actividades familiares a las que iba con mi madre y abuela vi en una casa un cuadro que representaba una reunión entre varias de ellas, cada una en diferente posición. Siempre me llamó la atención. La idea del guion, entonces, nació de ese cuadro. Quería que la película fuera dirigida por una mujer, por eso acudí a Magda”, contó la guionista del largometraje, Hannah Imbert Morell.

Según confesiones de las actrices, el personaje de Luisa María Jiménez era el codiciado por todas. “Es una mujer frustrada porque su esposo la ha abandonado. Es muy conservadora, religiosa, llena de ataduras familiares e impuestas por ella. En el mundo existen muchas personas así, que se resisten a cambiar su modo de pensar y actuar porque piensan que es el modelo que debe seguir toda la humanidad”, apuntó la actriz.

Por su parte, Amarilys Núñez confesó que siempre le había gustado acercarse a un personaje homosexual. “Es como un sueño que tenía escondido, y pensé que esta era la oportunidad perfecta. He estado toda mi vida rodeada de gays pues muchos amigos de mi madre lo eran, por tanto, nunca diferencié entre una persona homosexual y una heterosexual. Esta muchacha a quien interpreto sabía que no era feliz, pero sentía la necesidad de encajar en la sociedad. No se permitía ser diferente. Hasta que un día decidió cambiar y buscar la felicidad a toda costa”.

Según Yasmín Gómez, su personaje está inspirado en la directora de la película. “Al principio me parecía el menos atractivo, pero después cambié de idea. Me costó mucho trabajo hacerlo. Es un personaje que va de la creencia, la fe, la esperanza, de no dejarse caer. Trabajé, entonces, sobre la base del respeto a esas personas que creen que este país puede salir adelante aunque muchos piensen que es una utopía. La sinceridad en lo que uno cree merece el respeto de los demás”.

El montaje del filme también estuvo en manos de una mujer, Celia Suárez, quien explicó que el objetivo era dar una diversidad visual a través de diferentes tipos de plano. “Estábamos conscientes de que esta era una historia poco habitual dentro del cine cubano, que generalmente va a los exteriores. En nuestro caso casi todo transcurre dentro de una misma habitación, y precisamente utilizamos los interiores para identificarnos con los problemas íntimos de los personajes”, comentó la especialista.

¿Por qué lloran mis amigas? es una película honesta –como la calificó el diseñador de su cartel, Juan Carlos Pérez Cendán– y que, según González Grau, enarbola la tesis de que todos, aunque pensemos de manera diferente y tengamos diversas orientaciones sexuales, podemos lograr una comunión de intereses y ayudar a nuestro país.

Queda hecha, entonces, la invitación a su encuentro.