Apocalípticos integrados 30 años después

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Como parte de los homenajes de la Muestra Joven se realizó en la mañana del sábado una mesa para recordar el Taller de Cine de la AHS. Al encuentro, celebrado en el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC Fresa y Chocolate, y titulado Sin aspavientos, asistieron como panelistas la sonidista Tania Ceballo, los directores Juan Pin Vilar y Enrique Álvarez, y el actor Patricio Wood, con la moderación del cineasta Jorge Luis Sánchez. Se encontraban también en la salita del Fresa y Chocolate otros creadores de esa generación como el sonidista Gustavo Caraballosa, el fotógrafo Ernesto Granado, y los directores Rigoberto Senarega y Alejandro Gil.

El Taller de Cine de la AHS surgió en 1986, en un contexto en el que una nueva generación de cineastas ansiaba un espacio de creación y libertad. “Una parte de nosotros, los que en los ochenta entramos en la industria, traíamos una formación como cineastas aficionados. No había escuela de cine y llegamos con las obvias lagunas cognoscitivas de todo comienzo, pero con una inequívoca elección de nuestros intereses artísticos, más la apasionada voluntad de seguir expresándonos a ultranza, dentro o al margen de la industria”, expresó Jorge Luis Sánchez en un texto escrito por él en el diario de la Muestra.

Como moderador de la mesa-homenaje celebrada en el Fresa y Chocolate, Sánchez retomó estas consideraciones y se refirió a los inicios del Taller y al apoyo de Julio García Espinosa, entonces presidente del ICAIC, a estos jóvenes creadores. “Lo que realmente me parece que debemos agradecer es que 31 años después un grupo de jóvenes, los que organizan la Muestra, miren al pasado para hacer este homenaje. Nunca pensamos que fuera a pasar algo extraordinario con aquello que hacíamos porque si no reventábamos”, confesó el cineasta.

La sonidista Tania Ceballo, quien en los ochenta trabajaba en los Estudios Fílmicos de las FAR, recuerda aquellos años como “una época de una efervescencia increíble. Eran los años en que comenzaron a llegar muchos jóvenes a hacer el servicio social, y se comenzó a usar la temática militar como el punto de partida para hacer obras de mayor búsqueda artística. De manera que se formó el taller de cine en general, se crearon también los grupos desde los sitios donde se hacían audiovisuales. Y de ahí surge uno de los focos creativos de ese universo de jóvenes creadores”.  

Por su parte, la directora de televisión Gloria Torres rememoró cómo los integrantes del Taller trabajaban con películas vencidas y con otros materiales desechados. “En aquel momento, la creación era más importante que los recursos con que contábamos”.

Sobre los obstáculos, las incomprensiones y los problemas que muchos de aquellos jóvenes enfrentaron en aquel momento, habló el realizador Juan Pin Vilar. Nuevamente se mencionó la figura de Julio García Espinosa, así como el apoyo de otros artistas como Humberto Solás y Pastor Vega, desde el cine; y Juan Vilar y Eliseo Altunaga, desde la televisión.

El director Enrique Álvarez recordó que como parte de esas muestras se exhibieron obras de cineastas menos difundidos como Sara Gómez y Nicolás Guillén Landrián. “Recuerdo que exhibimos P.M. y nos costaba entender por qué había sido tan polémico”. El actor Patricio Wood opinó que uno de los mayores aportes de este taller fue la integración y, para cerrar su intervención, pronunció una de las frases que más resonaron en la sala del Fresa…: “Lo más importante en el arte es hacerlo”.