Dibujo para incrédulos cowboys

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Fotos: Revista Apulpso.

Este viernes el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC Fresa y Chocolate acogió la Mesa de dibujo para incrédulos cowboys, una de las propuestas del homenaje Ánima 60 que organizó la Muestra Joven ICAIC en su 17ma edición.

“Quisimos echar una mirada a los fundadores del Departamento de animación del ICAIC, quienes, desde cero y con dificultades, fueron capaces de hacer una obra maravillosa que tuvo diversas aristas: didáctica, experimental… Nuestra intención es poner a dialogar esta obra con la actual animación joven, la cual algunos opinan está en crisis”, explicó Mijaíl Rodríguez, miembro del comité organizador de la Muestra.

El panel estuvo integrado por el crítico de cine Antonio Enrique González Rojas, los directores de fotografía Raúl Pérez Ureta y Pepe Riera, el productor Paco Prats, la colorista Mayra Solano y el sonidista Carlos Fernández.  

“El siglo XXI se ha caracterizado por la reformulación, la reivindicación a partir del redescubrimiento de zonas de cine cubano extremadamente silenciadas y desconocidas. Por suerte, la Muestra ha sido uno de esos canales de relegitimación y reconocimiento. Ahora le toca a la animación de los sesenta, que llamo la era antes de Elpidio Valdés. Sorprende el nivel de madurez con que se enfocó la búsqueda en el lenguaje de animación, sin ningún tipo de prejuicios, explotando a máxima capacidad los potenciales expresivos que tenía, sin pensar para quién iba dirigida ni qué tenía qué decir de una manera rígida”, señaló González Rojas, quien abrió las puertas del debate.

Por su parte, Prats se refirió a la crisis actual del animado. “No creo que exista tal crisis. En este momento está sucediendo lo mismo que pasó en los años sesenta. Cuando llegué al departamento de animados en 1963, ni Tulio Raggi, ni Jesús de Armas, ni Pepe Reyes, etc., entre otros, sabían hacer dibujos animados. Era un grupo de jóvenes, igual que los de ahora, que estaba aprendiendo. Ahora hay muchos jóvenes luchando y haciendo animados”.

El maestro Raúl Pérez Ureta, uno de los primeros que llegó a Dibujos animados, como él mismo afirmó, recordó entre anécdotas aquellos años, a los que él llamó “época de oro”. “Éramos como una familia. Más que un trabajo era diversión”. Tal espacio sería el comienzo de su trabajo en el cine.

De sus inicios en este departamento también conversó Carlos Fernández. “Comencé a trabajar en el ICAIC gracias a Santiago Álvarez. Una vez que llegué me empecé a relacionar con todos los departamentos por mi trabajo como sonidista, entre ellos, el de dibujos animados. Me hace feliz que haya muchos jóvenes involucrados en este trabajo”, apuntó. El especialista también se refirió al papel del sonido en la animación.

Sobre la lucha de los llamados “técnicos” por aparecer en los créditos de las obras habló Mayra Solano, quien aseguró estar muy feliz por ser parte de la mesa-homenaje. “He estado haciendo una investigación que reivindica un tanto lo que ha hecho el departamento de dibujos animados y un equipo que expresa esa efervescencia cultural, que muchas veces ha sido soslayada en el sentido de no comprender la amplitud del trabajo de esas personas, entre las que me honra estar. Ese equipo hizo arte, y trato de hablar siempre más allá del cine, el universo del que se ve exclusivamente a la animación”.