Cumpleaños en familia. Primer aniversario del Centro Cultural 31 y 2

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En Cuba, muchos esfuerzos por crear iniciativas comunitarias han surgido vinculados a la cultura. Como parte de una estrategia del Ministerio de Cultura hace unos años comenzaron a funcionar, en comunidades específicas de La Habana, espacios multifuncionales que concentran oportunidades culturales de toda índole. Este próximo 20 de agosto uno de ellos, la Sala 31 y 2, cumple su primer aniversario de creación. El centro, manejado por la EGREM y ubicado en esa dirección del municipio Plaza de la Revolución, combina la función dual de ser a la vez un espacio de desarrollo comunitario y un centro comercial.  

Emplazado en el célebre barrio de La Timba, esta institución desarrolla talleres de arte y círculos de interés de guitarra, pintura, cerámica y teatro, además de presentar alternadamente un espectáculo infantil y un concierto de Liuba María Hevia cada penúltimo domingo del mes.

Las oportunidades de consumo cultural van desde la existencia de una librería que además brinda servicio de préstamo de sus ejemplares en reserva, hasta un espacio de exhibición, una sala de teatro y una de cine con la programación semanal del ICAIC.

Estos espacios, según comenta su coordinador general, Orelvys Cárdenas, han resultado exitosos tanto para los consumidores en general como para la comunidad. La librería, por ejemplo, vendió un total de veintidós mil quinientos libros en solo un año; de los talleres han emergido estudiantes de escuelas de arte y el centro ha servido como referencia a espacios similares en otras provincias del país. Sus círculos de interés se realizan en acuerdo con el Palacio Municipal de los Pioneros y se incluyen dentro del programa educativo de los escolares.

La aceptación que han tenido todos estos espacios en la comunidad no emula para el cine a pesar de las potencialidades que ofrece un lugar así. Cárdenas sugiere especializar la programación para hacerla más atractiva a la comunidad, utilizando el enfoque de cine de barrio o cine comunitario. Si tomamos en cuenta que el funcionamiento de una comunidad comprende el sentido de responsabilidad y de acción independiente, la idea de involucrar a sus miembros no solo en el consumo sino también en la producción de la experiencia cine, cumple con manos limpias el objetivo de potenciar sus fuerzas acción.

Un dato interesante es que se ha conformado un consejo comunitario con representantes electos en la mejor muestra de trabajo generador de activa participación en el barrio de La Timba. Sin duda, una experiencia que se enriquecerá con el tiempo.