Una nueva película de Solás

Entrevista

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Está aún reciente el impacto causado por la espontaneidad, belleza y poesía de Manuela. A pesar de su brevedad (apenas 35 minutos), Manuela se puede considerar como un logro real y no como una promesa. De ahí que los nuevos planes cinematográficos de Humberto Solás presenten, en sí, un interés muy particular.

Listo para iniciar el rodaje de su próxima película, Solás responde a nuestras preguntas.

¿Qué es Lucía?

En línea general, los resultados finales de un filme poco tienen que ver con sus propósitos iniciales, y por ello considero que resulta difícil hablar de un filme que no se ha realizado aún. No obstante, hablaré de aspectos muy generales, que confío no se pierdan cuando la película se exhiba.

Lucía, por el momento, representa para mí un ejercicio final de estilo. Y después de su ejecución espero tener la madurez necesaria para afrontar la tarea de un largometraje de una sola historia. Todo esto en cuanto al aspecto práctico. Temáticamente, Lucía es un intento de reflejar ciertas características de la participación femenina en momentos muy determinantes de nuestra historia. Hasta aquí todo es evidencia, y confieso que ambiciono más: quisiera que mi filme quedase como un fresco de nuestra sociedad. La posibilidad de que esto ocurra dependerá de la calidad que obtenga el filme y de su capacidad para trascender más allá de sus aparentes límites.

¿Relación entre Lucía y tus otros filmes?

Mis primeros filmes son herméticos. De un hermetismo que yo calificaría de inocuo. Considero a Manuela como un verdadero primer filme, y esto tiene mucho que ver con que es el que realizo más libremente, puesto que los anteriores o son filmes en colaboración o están marcados, como El acoso, por una absurda supervisión de guion. Lucía, más que una exacta continuación de Manuela, es un filme en el cual Manuela tendría cabida perfectamente como un cuento más.

¿Los actores?

Si Lucía representa para mí un ejercicio ello concierne en gran medida al aspecto de la dirección de actores.

En Lucía me enfrentaré a tres posibilidades. La primera se refiere al trabajo con actores de gran profesionalismo; la segunda, al trabajo con actores de reciente formación; y, por último, al experimento con compañeros que nunca habían pensado en actuar. Las tres posibilidades me interesan por igual y constituyen, para mí, el reto más inquietante del filme.

¿Influencias?

Cuando terminé de escribir el guion, comprendí que por allí merodeaban Visconti, Pasolini y otros muchos. Esto parece ser inevitable en los inicios. Solo que es necesario aceptarlo como una realidad. Pero si hay una verdadera influencia en mi película, creo que es la del nuevo cine latinoamericano, el brasileño en especial. Debo aclarar que esta influencia es más bien en cuanto a mi actitud ante el trabajo creador, y en mucha menor medida como influencia estilística.

¿Trabajos futuros?

Tengo varias ideas, pero una me interesa especialmente. Se trata de un filme sobre la vida de una familia en el año en que se filme. Quiero hacer una obra sobre la actualidad. Creo que ello me llevaría a “ponerme a prueba” realmente. Por lo demás, cuando termine Lucía, ya veré.

Tomado de archivos de la Cinemateca de Cuba.