Dosier homenaje a La muerte de un burócrata

Sin dudas, una de las mejores comedias del cine cubano es La muerte de un burócrata. Catalogado por su director, Tomás Gutiérrez Alea, como “una sátira de la burocracia, pero también de muchas otras cosas tristes y mediocres con las que tenemos que convivir a veces”, el filme posee un valor que tienen muchas películas cubanas, entre ellas, las de Titón, y que críticos y cinéfilos reconocen siempre en una obra cinematográfica: el de la vigencia.

Más de medio siglo después de su estreno, la mayoría de aquellos que se encuentran por primera vez con este largometraje no solo disfruta el humor negro, las deliberadas exageraciones, las situaciones absurdas que padecemos con más frecuencia que la deseada…, también reconoce el vigor de la burocracia y se siente identificada con ese sobrino que en algún momento parece que va a fallecer, igual que su tío, en un camino de intentos frustrados.

La muerte de un burócrata nos regala un magnífico Salvador Wood, una fotografía totalmente consecuente con la intención del director ―“en una comedia se deben ver todos los detalles de todo lo que aparece en la imagen”― y una banda sonora muy bien construida, protagonizada por la música del maestro Leo Brouwer.

Sirva este dosier para rendirle homenaje a tan (des)atinado filme y despertar o mantener inquieto ese espíritu inconforme que caracterizó la obra de Titón y que debe acompañarnos hasta la tumba, nunca mejor dicho.

Tomás Gutiérrez Alea habla sobre La muerte de un burócrata
Mario Rodríguez Alemán
El filme es una sátira de la burocracia, pero también de muchas otras cosas tristes y mediocres con las que tenemos que convivir a veces. (Leer más)

La muerte de un burócrata
Alejo Beltrán
En La muerte de un burócrata (como antes en Las 12 sillas), T. G. Alea utiliza lo que él modestamente llama “homenajes” a ciertos realizadores del pasado, sin temor a exhibir públicamente sus afectos. ¿O su influencia? El que ama necesariamente es influenciado. (Leer más)

La muerte de un burócrata: entrada del humor negro en el cine cubano
José Alberto Lezcano Hernández
La obra merece respeto, en primer término, por la agudeza con que ha esgrimido el director las armas del humor negro. (Leer más)

Sobre La muerte de un burócrata
Harold Spencer
Mi primera reacción al ver la película La muerte de un burócrata fue la de condenarla. Me pareció que dicha película expresaba que los cubanos están tan afectados por la enfermedad de la burocracia que no tenían la esperanza de curarse jamás y que merecían morir. Mas al recordar el maravilloso optimismo de Las doce sillas —hecha por el mismo director— comencé a dudar de mi juicio. (Leer más)

Alea y el prematuro entierro de la burocracia
Ambrosio Fornet
Me complace observar que, pese a los años transcurridos desde su estreno, La muerte de un burócrata conserva intacta su frescura. Lamento tener que añadir que la burocracia también. (Leer más)

Reseña de La muerte de un burócrata publicada en diario El Mundo
El filme es rico en situaciones con hilarante comicidad, enriquecidas por un diálogo ágil surcado de frases oportunas, de dichos con un alto coeficiente satírico y de risa que es factor esencial en el logro del clima cómico mantenido sin caídas. (Leer más)

La muerte de un burócrata. Crítica en Juventud Rebelde
Roberto Branly
¿Y qué situación de límite, de frontera de la realidad vital más cerrada en sí misma que la muerte? Pero no. No se trata de la muerte en sí, sino del desacatamiento de mecanismos de organogramas, de desorganización sistematizada ante la solución de problemas de este lado de las cosas. (Leer más)