Respect: la historia de Aretha Franklin

Aretha Franklin y un respetable (pero incompleto) biopic

Lun, 11/08/2021

Respect (Liesl Tommy, 2021) abarca dos décadas en la vida de quien fuera llamada con propiedad La Reina del Soul. Partiendo de la infancia, durante la cual cantaba en el coro de la iglesia donde su padre era pastor, hasta el disco superventas Amazing Grace —recogido en un contundente documental homónimo que se estrenara hace un par de años—, asistimos a una cronología en la vida y carrera de la gran cantante Aretha Franklin, en una historia emotiva en más de un momento, pero bastante irregular por obra y (des)gracia de un montaje errático y nada orgánico.

El debutante Liesl Tommy —hasta ahora director de series, una de ellas sobre otra diva, esta de country music, Dolly Parton— sigue la evolución de una modosa niña afrodescendiente de Detroit, educada en la iglesia bautista, sometida por un padre autoritario, y después maltratada por su marido y mánager Ted White, hasta convertirse en la voz de la música negra, que realmente revolucionó, sin dejar de ser fiel a sus raíces. Su reinado lo extendió a otros ritmos no menos emblemáticos, como el góspel o el rithym & blues, aunque su huella en la cancionística angloamericana trasciende géneros.

Quizá la plasmación de todo ello sea lo mejor de Respect —que toma su título de uno de sus “himnos”, en denuncia de los abusos machistas que recibió tanto del padre como de su primer esposo, mediocre y envidioso músico, ambicioso businessman— dada la abundante presencia del esencial elemento musical en el filme, que ha respetado las orquestaciones originales y acertado en elegir para el protagónico a la extraordinaria Jennifer Hudson, de la cual hablaré después.

Fuera de ello, el filme pasa por alto, apenas esbozándolas, experiencias importantes como la violación infantil, que tanto tuvo que ver con el alcoholismo y los altibajos psicológicos y emocionales de la artista, y no profundiza en las relaciones familiares y afectivas, sobre todo en la órbita matrimonial, donde solo asistimos a sus clímax, privándonos de otros pasajes que hubieran enriquecido notablemente el argumento. Y si bien los ajustes de la Franklin con productores y dueños de disqueras no se silencian, también queda uno insatisfecho en el abordaje de sus concepciones personales sobre su propia música. 

Mucho más satisfactorio, por suerte, es el reflejo del activismo social y antirracista de quien fuera amiga y colaboradora de Martin Luther King.

En términos generales, Respect se inserta digna, pero también convencionalmente, en el canon de los biopics sobre las estrellas, con su triada de estadios (subida, caída, renacimiento), pero no consigue disimular varias lagunas e insuficientes abordajes de etapas y momentos raigales en la trayectoria, tanto humana como profesional de la cantante.

Pero la Hudson es punto y aparte. Quien fuera mundialmente aclamada y reconocida por su debut (Dreamgirl, 2006, Oscar a mejor actriz de reparto), consigue fundir su hermoso timbre de soprano lírica y envidiable registro a los de la inimitable Aretha.

Su especialidad dentro de esa cuerda, spinto, implica un mayor cuerpo en su centro y un timbre algo más oscuro, lo que le permite desarrollar sin gran esfuerzo pasajes de gran densidad (incluso supera en potencia y expresión a la soprano lírica, si bien no llega tan alto en los agudos), lo cual le permite remedar el amplio espectro tímbrico de la biografiada, una soprano dramática que podía, sin embargo, devenir mezzo, contralto y hasta barítono ligero, según los requerimientos meloarmónicos y colorísticos de las piezas y géneros interpretados. Extensa, intensa, también en su expresividad e histrionismo, la actriz suple un tanto las falencias caracterológicas del personaje.

Sus compañeros de reparto la siguen con esmero y convicción, empezando por el siempre inmenso Forest Whitaker (The Crying Game, Platoon, Bird), en el papel del padre.

Incompleta, inconexa, irregular, pero de todos modos atendible, Respect depara no obstante fuertes emociones que culminan cuando en los créditos finales la verdadera Queen ofSoul irrumpe ya anciana, mas plena de voz, en un concierto homenaje a su exitosa carrera.

(Tomado de Cartelera Cine y Video, nro. 192)