Charles Bronson

Charles Bronson: Viejo rostro, viejos mitos

Mié, 12/01/2021

Hace muchísimos años vi Museo de cera, una película terrorífica serie B con Vincent Price, en la que trabajaba un actor de mediana estatura, achinado, de rostro duro, pétreo, que me llamó la atención. Era Charles Bronson, pero de eso me enteré años después, y mucho más tarde supe que se nombraba en realidad Charles Dennis Buchinsky, que era de origen lituano y que había nacido en Pensilvania, en 1921. 

Bronson llegó muy tarde a las pantallas cubanas, sin embargo, logró convertirse junto a Steve McQueen en el actor más popular en la isla durante algunas décadas a través de la transmisión de sus películas en la televisión. 

El futuro actor participó de manera destacada en la Segunda Guerra Mundial y luego pasó cursos de teatro, y gracias a su físico pudo incorporarse pronto a Hollywood con You’re in the Navy Now (1951). Por esos años, hizo muchos papeles secundarios en filmes como Vera Cruz (1954) y El vuelo de la flecha (1957), y tuvo un rol de importancia en la película de bajo presupuesto Ametralladora Kelly (1958).

En la siguiente década se produjo su lanzamiento con el oeste Los siete magníficos (1960), y los filmes bélicos El gran escape (1963) y Doce al patíbulo (1967), todos exhibidos de forma tardía en Cuba, tras lo cual filmó dos oestes, el emblemático filme de Sergio Leone Érase una vez en el Oeste (1969), en el que interpretó el recordado personaje de Armónica, con Henry Fonda como su malvado rival, y Sol rojo (1971), con un extravagante reparto que incluyó al japonés Toshiro Mifune y el astro francés Alain Delon. 

Bronson logró su estrellato en la década del setenta, con filmes de acción como Confesiones de un criminal (1972) y El mecánico (1972), del director británico Michael Winner, cineasta responsable de la consagración definitiva del actor con la franquicia El vengador anónimo (1974), en la que una banda de gánsteres callejeros asesina a la mujer y viola a la hija de un arquitecto, hombre pacífico que se ve así compulsado a salir a las calles a vengarse de cuanto criminal se encuentre. El filme tuvo un éxito mundial y dio pie a cuatro secuelas que se prolongarían por veinte años. 

El modelo de personaje moldeado por el actor en El vengador anónimo estará presente, de una forma u otra, en el resto de su carrera, especialmente en la década de los ochenta, reiterando el rol del individuo capaz de acudir a los métodos más violentos para hacer el bien o la justicia. 

La última etapa en la carrera de Bronson estuvo signada por su presencia en la trilogía que iniciara Familia de policías (1995). En los años finales de su vida padeció Alzheimer y falleció el 30 de agosto de 2003. 

No cabe duda de que en el cine norteamericano e internacional, Bronson alcanzó un gran renombre en el público internacional con su personaje de tipo duro y justiciero violento. Lo asombroso del caso es que se cuenta que era una persona tranquila, cuyo hobby preferido era pintar.