Ferry

“Ferry”: thriller a la holandesa

Vie, 09/24/2021

Nada común encontrar filmes procedentes de Holanda, sobre todo si el género en que se mueven es el suspense vinculado con la mafia y el narcotráfico, y menos si quien guía el proyecto es una mujer, en este caso la belga Cecilia Verheyden, cuando lo habitual es el punto de vista masculino liderando tales relatos .

Por eso fue gratamente sorpresivo encontrar en el espacio Multicine, de Multivisión, el estreno de Ferry, título de Netflix realizado este mismo año y precuela de una serie también lanzada por la recurrida plataforma (Undercoven) en la que la directora del filme se hizo cargo de cinco capítulos.

Bebiendo un poco de clásicos del canon (Los Sopranos o Uno de los nuestros) el filme no es demasiado original en su historia: Ferry es un cincuentón poco amigable, barrigón y cocainómano, que trabaja como matón para un mafioso de Ámsterdam. Cuando el hijo del capo muere en un ataque a su banda, Ferry es enviado a encontrar y a hacerse cargo de los culpables, que operan en una zona del sur de los Países Bajos, cercana a Bélgica, de la que él mismo es oriundo.

Allí viven su hermana y su cuñado, con quienes tiene una complicada relación (a ella le quedan pocos meses de vida), y conoce a Danielle, joven con la que empieza una relación casual que se va volviendo más seria al punto de poner en peligro la tarea que el hombre debe llevar a cabo.

Pero la directora logra sacar buen partido del relato y los personajes, sobre todo de la parte que concierne a la relación de la pareja, la vulnerabilidad del protagonista, ese asesino a sueldo con grietas que el romance parece curar y el singular vínculo de ella con uno de los “objetivos” de su misión.

Luego, el vigor que lucen los personajes femeninos indica que la directora no está dispuesta a ceder excesivo protagonismo al sexo opuesto, lo cual matiza saludablemente el subsistema de personajes y la propia historia.

Pero tampoco está nada mal lo específicamente vinculado a la aventura, pues detenta el ritmo, el misterio y la adrenalina de todo thriller que se respete.

El eficaz montaje, la fotografía complementaria a los espacios (incluso los heterotópicos, como esa barriada de trailers donde el protagonista se instala) y la música hacen lo suyo dentro de una puesta convincente, en la que también descuellan las actuaciones, principalmente de Frank Lammers y Elise Schaap como la pareja.