Lo tuyo y tú

Juego de espejo e identidades

Mié, 10/13/2021

La exhibición en La séptima puerta del filme surcoreano Lo tuyo y tú (2016), nos pone de nuevo ante el prolífico y siempre inquietante Hong Sang-soo (La mujer que corrió, Hotel cerca del río, El día después...), uno de los emblemas del cine contemporáneo en ese país.

Esta vez se trata de los desencuentros entre un pintor y su novia, joven alcohólica que en sus frecuentes e intensas visitas al mundo de Baco, pretende olvidar los amantes ocasionales —compañeros siempre de copas— a los que ese estado la arroja. Y no escribí "pretende" por gusto: uno de los méritos del filme está en el diseño de este personaje, (in)definido por la ambigüedad y el misterio.

A derechas, no se sabe si es real la confusión identitaria de la protagonista, o todo es una puesta en escena, una impostura para ahogar una personalidad con la que no se siente a gusto y necesita disfrazar, sustituir, diluir en otra.

No menos interesante resulta el caso de ese pintor, Youngsoo, que siente el rechazo de ella  tras el reclamo y la censura por su actitud  como un infierno, que atraviesa también de modo físico,  para colmo con muletas por un accidente, en busca de la amada, por toda la ciudad, hasta que un golpe final, maestro, parece dar en el clavo dentro de su tormentoso intento de reconciliación: la aceptación, entrar en “el juego", asumir la alteridad, consciente o no de la beoda.

El filme entonces llega como un enfrentamiento de espejos, una representación dentro de otra, que se explaya en abundantes "planos fijos" y deliberadas gamas ocres en la fotografía,  que capta siempre la casi total nocturnidad lluviosa como un estado complementario a las pasiones en juego, para lo cual también desempeña rol decisivo la banda sonora.

El texto se proyecta además como un ensayo sobre las relaciones eróticas, en los diálogos abundantes y elocuentes que sostiene  Minjung con sus interlocutores, y el intercambio sobre la materia que ni el subido tono etílico hace perder lucidez e intensidad. También sobre los prejuicios, el "enemigo rumor" de los impertinentes y espontáneos "jueces" de siempre o quienes, aun con la mejor intención, aconsejan sin entender.

Las actuaciones (Kim Ju-hyuk, Lee You-young, Kwon Hae-hyo...) son otro punto encomiable en este torneo lúdico y bitonal (aparente comedia de visos casi trágicos) tan definidor de la poética fílmica surcoreana, dentro de la cual Hong Sang-so es un representante destacado.