Cry macho

No es el testamento de Eastwood

Lun, 11/29/2021

Hace ya algunos años, la influyente Pauline Kael clasificó de machista a Clint Eastwood. Lo hizo antes de que el propio actor empezara a dirigirse. A medio camino entre un James Bond1 perdulario ―ni que el agente 007 fuera un santo— y un cowboy citadino con poses de mafioso piadoso, los policías interpretados por Eastwood, según la Kael, eran de una violencia machista en grado superlativo. Sus personajes, participando inciertamente dentro de la ley (Harry el sucio, 1972 y sus secuelas; Licencia para matar, 1975…), triunfaban menospreciando a ciertos tipos de hombres y a toda clase de mujeres.

Con el tiempo, cinéfilos curiosos y, por supuesto, críticos inconformes y más seguidores de Susan Sontag han considerado que la primera, de vez en cuando, se montaba otras películas. Su fin era justificar, sin excepción ni limitación, que Eastwood era siempre el mismo machista. Ese fin terminaría siendo una coartada gratuita de Pauline Kael.

El notable cineasta, que ya ha probado que puede dirigir un sinnúmero de historias y resultar más interesante y creativo que Steven Spielberg y otros directores sobrevalorados, rueda y estrena Cry Macho (2021), acaso un sumario de cuanto ha sido su filmografía. Con una naturalidad abrumadora, una vez más desmiente los criterios de la analista cultural norteamericana. Es revelador que lo haga sin ningún alarde temático. Todo lo contrario: se repite —ahora con más de 90 años— desde esa aparente apatía de protagonista duro, atractivo aun siendo muy mayor y, de todas todas, victorioso.

Buddy film, road movie, western a medias, drama existencialista, comedia familiar… en rigor, ¿cómo clasificar a Cry Macho? Eastwood economiza puntos de giros y escenarios para construir una película sencilla y sincera sobre la amistad y el amor sin importar a que generación se pertenezca y, por tanto, qué edad se tenga. No obstante ser Cry Macho una historia de aprendizaje recíproca entre un anciano, de nombre Mike Milo, y un adolescente, Rafael (Eduardo Minett), no se dan lecciones de moralidad patriótica, aunque sí política y cultural, pues ese traslado del chico de México hacia Estados Unidos pudiera tener —y la tiene— más de una lectura con respecto al futuro que le espera a un menor, alejado de Leta (Fernando Urrejola), una madre alcohólica y acercado a un padre que lo exige por conveniencia.

De la madre bastante insensible a la mujer mexicana que le da cobijo al dúo viajero hay una suerte de aprehensión y deferencia por esas maneras de ser mujer en el mundo. La primera lo tiene casi todo, exceptuando el amor por su hijo, y la frustración de sentirse ya insegura ante las posibles conquistas masculinas. La segunda, de mucha más edad, es Marta (Natalia Traven), pilar de dos espacios (un restaurante y su casa) donde representa y cuida de sus nietas porque sus padres fallecieron.

Marta ofrece a los visitantes que hacen estancia no solo cama y alimentos, sino la oportunidad de quedarse, por encima tal vez de lo que les espera al chico y a ese vaquero crepuscular. Ambos necesitan limar asperezas y entenderse, porque ya bastante tienen con pelear consigo mismos. No es casual que quien riñe en verdad por ellos y los saca de aprietos es una mascota, el gallo Macho.

Resulta que el guion de Cry Macho llevaba años rondando cerca de Eastwood. La primera vez que se le ofreció hacía la cuarta de Harry (The Dead Pool, 1988). La novela homónima en la que se basa fue publicada en 1975 por Nathan Nash. Clint Eastwood se decidiría rodar el filme en el año 2020. En él se habla de una relación en que entran a mediar conversaciones sobre el machismo y cómo actuar para valorar ese otro sexo complementario para lo heteronormativo y dispuesto a mantener.

Además de las elecciones sobre la vida y el levantarse gracias a los sacrificios que con frecuencia se necesitan hacer, la película es una apuesta, sin discusión, por la combinación, superando estereotipos y menosprecios, de dos culturas: la mexicana y la estadounidense. Estímese Cry Macho como la acogida del país de la emigración calamitosa al decisor de la misma. Allí estará el lugar de permanencia de Mike Milo, lo que no supone la realización de su testamento, menos el del Clint Eastwood.

 

Notas:

1 Eastwood rechazó ser el segundo James Bond después de que Sean Connery se negó a volver a interpretarlo.

(Foto: tomada de El Correo)