Free Guy: tomando el control

Salirse de las reglas del juego

Vie, 10/15/2021

Después de haber visto las cargaditas de efectos especiales pero descuidadas en guion y relato Tenet (Christopher Nolan, 2020) e Infinite (Antoine Fuqua, 2021), me animé una tarde en la casa con Free Guy: tomando el control (Shawn Levy, 2021).

Levy, a quien se le deben Gordo mentiroso, Recién casados, Doce en casa, La pantera rosa, Noche loca, Acero puro, Los becarios, la trilogía de Noche en el museo…, no es un director pretencioso. Solo quiere entretener con personajes carismáticos, a ratos medio tontos, pero con momentos de ocurrencias dramáticas. Aunque ese “solo” es bastante injusto, habida cuenta de que es un cineasta que se preocupa por las puestas en escena y guiones que lo animen a hacer algo diferente dentro de lo convencional. Esta vez se ha arriesgado, pues partió de la aparente exclusividad y llamó a Matt Lieberman y Zak Penn. Ellos fueron los autores de una película que parece muy predecible, pero está lejos de serlo.

Free Guy: tomando el control se adentra en el mundo de los videojuegos para imitar no solo los comportamientos de los jugadores, sino para hacer de su propia visualidad un juego audiovisual dentro de otro: el cine acogiendo las conquistas de los videojuegos. El personaje que interpreta Ryan Reynolds (Guy) es un supuesto secundario, otro más no jugable en una diversión masiva de mucha violencia. Pero un día, este héroe en potencia empieza a variar sus acciones repetidas y decide ocupar un puesto relevante en ese mundo virtual que se llama Free City, allí donde casi cualquiera mata por placer y la mayoría está condenada a morir una y otra vez.

La trama de Free Guy se alterna entre el mundo virtual del juego y quienes lo arman, controlan y los que juegan. Es interesante que, sin querer ahondar demasiado en lo que se supone representa un contexto impuesto en todo, el relato conflictual principia y se queda donde tiene que estar: Free City. El Estados Unidos contemporáneo es una excusa para apoyar el de la ilusión y esparcimiento. No obstante, “realidad” y ficción se complementan hasta llegar a un punto donde parece producirse una suerte de conversión de una en la otra, cuando a las claras, el equipo de realización consigue que no predomine ni un atisbo de confusión a lo Tenet, de Christopher Nolan.

Con Joe Keery, Jodie Comer, Lil Rel Howery, Taika Waititi… la película se crece por su elenco. Eso sí, tenía que contar con el protagónico de una actor que, como Ryan Reynolds, te aporta al héroe de acción y la simpatía del payaso de nariz roja o Augusto, término felliniano que le viene como anillo al dedo a un sujeto tan cariñoso y pícaro, pero en el fondo derrotado.

Free Guy…, amén de saber fluctuar muy bien entre lo romántico y la aventura, el drama y la comedia romántica en el amplio diapasón del género de ciencia ficción, sabe parodiar directamente y hasta cuando menos te lo esperas. Uno de los guiños es con las películas musicales del mismo Channing Tatum, que aquí interviene en dos o tres escenas con el personaje de Avatar.

Él se confiesa más que un admirador de Guy y hasta baila para seducirlo. ¡Tatum enamorando a Reynolds! Pero tal vez el guiño más imprevisto sucede cuando el protagonista corre por una enorme viga o puente y al ir cayendo se escucha a Miley Cyrus con uno de sus éxitos: nada menos que Wrecking Ball en cuyo vídeo aparece desnuda sobre una bola de demolición. Guy, vestido y ya no políticamente correcto, se lanza —tal vez inspirado por la chica de Hanna Montana— pero fracasa en ese momento. No se le da aún bien agarrar una bola de ese tamaño.

Acaso no sea Free Guy: tomando el control la película que muchos esperen. Más, sin dudarlo, figura en lo que va de año y en comparación con otras pasadas, como una de las más entretenidas.