Silvio Rodríguez junto al autor

Silvio, música en plano secuencia

Lun, 11/29/2021

Tenía solo 20 días de nacido cuando su madre lo llevó por primera vez al Cine Casino de San Antonio de los Baños. La primera película que recuerda haber visto, cuando era un niño, fue sobre “gente diminuta, humanos reducidos o algo así, estaban en una especie de laboratorio donde eran perseguidos. En algún momento lograban abrir una compuerta y entraban grandes cantidades de agua”, rememoró en entrevista el cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien este 29 de noviembre cumple 75 años.

Empleado en el ICRT, estigmas absurdos lo habían imposibilitado de trabajar dentro del organismo y sus presentaciones musicales eran escasas.

“No podía cantar en ninguna parte, salvo en algunos lugares donde me abrían las puertas (...) eran contados los lugares donde podía expresarme”1.

La oportunidad de crear a plenitud llegaría cuando Leo Brouwer y él, reunidos con Alfredo Guevara, reciben la propuesta de fundar un grupo que experimentara con nuevas sonoridades para hacer música destinada al cine nacional.

Las expectativas de lo novedoso crecieron en el joven, que unos meses más tarde regresaría de un barco pesquero con 62 canciones compuestas durante el trayecto marítimo en el que se había preguntado, mientras escribía su historia, qué tipo de armonía debía usarse para hacer la canción de un barco con hombres de poca niñez. 

“Fue mi primera gran oportunidad de hacer música con muy buenos músicos, aprender de todo el mundo”.2

El Grupo de Experimentación Sonora, guiado por Leo Brouwer, reunió a unos jóvenes inquietos y en él la innovación y la creatividad fueron dos de las principales características para complementar la visualidad de la narrativa fílmica de los documentales y películas de ficción producidos por el ICAIC.

En declaraciones exclusivas para Cubacine, Silvio nos comenta sobre la utilización de su música en obras del cine cubano. 

“En ocasiones, en los cines, nos enterábamos de la utilización que hacían de nuestra música, porque no siempre seguíamos el proceso de montaje hasta el final. Pero, fuera como fuera, era agradable sobre todo ver que lo que concebíamos era funcional, en el sentido de que no se separaba de lo que estábamos viendo, sino que se fundía con aquello, como era el propósito”, comentó el músico.

La impronta y aportes de los integrantes del grupo se distinguirían por la poética de sus letras y la sonoridad de las canciones, compuestas expresamente para los proyectos que surgían.

“El hombre llena una copa ancha,
aunque no cabe el peso de su extraña gracia,
y brinda por la muerte de su abril.
Después se sube a un sitio inexpugnable
y canta un canto que suena agradable,
mientras por dentro vuelve a maldecir”.

Estas son las primeras estrofas de la canción El hombre de Maisinicú, tema musical del largometraje de igual nombre dirigido por Manuel Pérez Paredes, considerada según la encuesta realizada entre los miembros de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica como una de las mejores canciones del cine cubano.

Llegarían entonces más películas y no solo la filmografía nacional sería destinataria de las canciones del trovador. 

Suena un repiqueteo de tambores y los acordes de una guitarra como preámbulo. La maza será el único tema musical de la película argentina Darse cuenta (Alejandro Doria, 1984), retrato interno de un centro de salud depauperado como reflejo de un país envuelto en las turbulencias de una dictadura que llega a su final.

Darse cuenta no solo es la paradoja de quien se hace “hermano de la vida”, como reza un verso de la canción que acompaña a la película, es la extensión de las posibilidades del empeño cuando la maza golpea con fuerza la cantera del ímpetu y cada herida que cicatriza es la marca verídica del deseo de quien lucha y se impone ante las contrariedades.

Como la vida misma (1985), de Víctor Casaus, narra las disyuntivas que enfrentan un recién graduado actor llegado al Grupo Teatro Escambray y los estudiantes del preuniversitario que han cometido fraude. Entre otras canciones de Silvio, No hacen falta alas es el cierre musical utilizado por Casaus en la película, mientras la cámara recorre parte del paisaje natural donde solo bastó “el buen sentido del amor inmenso” y no hicieron falta alas “para alzar el vuelo”. 

Heriberto se despide de su madre casi centenaria para asistir a la iglesia donde toca el saxofón. La anciana mantiene su vista fija en el televisor y la afirmación cantada: “Que maneras más curiosas, de recordar tiene uno. Hoy recuerdo mariposas, que ayer solo fueron humo” se adueña del sonido mientras transcurre la cotidianidad nocturna de los protagonistas de la película de Fernando Pérez Suite Habana (2003). El director, desde cada verso del poeta, construye con sus tomas de cámara la metáfora visual del tiempo convertido en mariposa interpretado por Silvio mientras es acompañado por Rey Guerra en la guitarra.

Pero escuchar por instantes la música del cantautor tuvo en el filme de Rudy Mora Y sin embargo (2011) la particularidad de que, aunque no se vea a sí mismo como actor ni sienta que tiene condiciones para ello, apareciera frente a la cámara como parte de la historia. “Fue el mismo director quien me invitó a que lo hiciera. Por fortuna era un personaje que no hablaba, que solo hacía una especie de función simbólica en un jardín”, confesó el trovador.

No solo canciones de sus discos han sido empleadas como parte de bandas sonoras en producciones cubanas y extranjeras. La primera película de animación en 3D del cine cubano, Meñique (2014), de Ernesto Padrón, tuvo como música original composiciones de Silvio, concebidas para la adaptación fílmica del popular cuento francés incluido en La Edad de Oro por José Martí.

Desde El cantante de jazz la música sincronizada en el cine ha sido un recurso expresivo infaltable para matizar las emociones de quien viaja en el lapso temporal de una historia. Detenida en la magia de un verso o el vuelo de una melodía en acordes de guitarra u orquestados en una banda sinfónica, la obra de Silvio, similar a la técnica rodaje, es música en plano secuencia.

Referencias bibliográficas:
1 Sarusky, J. (2000). La época, la música, lo humano. Revista Revolución y Cultura. 

2 Ibídem

(Foto: González Gil. Tomada del blog Trinchera)