Un fallo en la Matrix

¿Y si fuéramos parte de un (video)juego?

Mar, 09/14/2021

Los límites entre realidad virtual y la “otra” son cada vez más cuestionados y (con)fundidos. Aunque en puridad, mucho antes de que el ciberespacio y la internet plantaran su reinado, ya filósofos y escritores aventuraban la existencia de “universos paralelos” ―y no me refiero siquiera a la manida recurrencia a Marte y sus presuntos habitantes―. 

Platón y su mí(s)tica Caverna, Lewis con Alicia y el país de las maravillas, también llamado Oz o Neverland, fueron algunos de los que imaginaron tierras alternativas donde el sueño y la realidad se confundían; Borges aspiraba a ser soñado mientras en el famoso cuento de Chuan Tzu el protagonista no lograba deslindar entre la mariposa o el soñador. 

Luego hubo más: hilos invisibles pero certeros que mueven nuestro mundo, el set que condicionaba El show de Truman o las transiciones indefinidas entre virtualidad y (otra) realidad en The Matrix .

Justamente este último, legendario filme de las hermanas Wachowski, es el punto de arranque de otro que exhibió recientemente el espacio televisivo Pantalla documental (miércoles, Canal Educativo, 9:30 p.m.): A Glitch in the Matrix (Un fallo en la Matrix), realizado este mismo año por Rodney Ascher, un cineasta que ya ha pulsado con atendible éxito aspectos esotéricos, afines con espacios alternativos y realidades diversas, también apoyándose en el cine desde  títulos como Room 237 (sobre El resplandor, de Kubrick) o The Nightmare, en torno a pesadillas y  afectaciones oníricas.

Aquí parte no solo del filme emblemático que protagonizara Keanu Reeves, sino de toda una frase lexicalizada: se habla de un “fallo o error en la matriz” cuando se alude a dudas respecto a la realidad o a grietas sobre tal certeza. Pero a la vez el concepto tiene una connotación metafílmica (pasó del título originario a la serie alemana de Netflix Dark).

Lo cierto es que el nuevo documental de Ascher abre la posibilidad de que lo que vivimos no sea sino un constructo, el resultado de manipulaciones al estilo de quienes accionan marionetas que desde mundo(s) otro(s) accionan en nuestras vidas y entornos como si de un videojuego se tratara. De modo que esto que nos enmarca pudiera bien ser apenas una simulación.

Para ello, el ingenioso director utiliza las mismas herramientas que su tema le sugiere, en una hábil fusión significado/significantes, que le permite conducir su discurso con   agilidad, derroche de códigos extraídos del mundo digital y, por supuesto, de abundantes intertextos sobre los referentes cinematográficos en que se apoya.

Testimonios y profusión de imágenes sabiamente combinadas arman con precisión y fluidez narrativa Un error...,  que llega libre de estos, con su halo de suspense y hasta de terror cuando discursa sobre casos bien graves (como el del joven parricida que llega a ese desenlace por sus obsesiones con el título “maldito”) sin que por ello renuncie a pinceladas humorísticas notablemente insertadas (digamos, la indumentaria y el look de los youtubers entrevistados).

Andando sin tropiezos por la cuerda floja entre la carga lúdica y la reflexión onto-filosófica bien seria,  A Glitch in the Matrix  es un original y motivador documental que no debemos perder.