La cienfuegueridad: del arraigo al mito

La cienfuegueridad: del arraigo al mito

Por: Zulariam Pérez Martí y Magalys Chaviano Álvarez
24 de abril del 2008

Cada ciudad puede ser otra, cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas, como amorosos la recorren...
...y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros.
(Mario Benedetti)


Dicen que cada ciudad guarda su propia historia. Y que sus hombres la comparten hasta con los del más allá... si es que existen. "La cienfuegueridad entra por el olfato. Quien no sea capaz de olerla, se pierde su esencia. Es el olor de la ciudad, de sus calles, su bahía y también de la gente. Es una actitud que marca la diferencia con el resto de las poblaciones de la Isla: somos cubanos, somos cienfuegueros, somos iguales y diferentes; somos diferentes desde la misma arquitectura, desde el trazado urbanístico, caso atípico entre las urbes cubanas y eso ejerce su influencia sobre la gente, impone el sello distintivo. Los cienfuegueros se parecen a su ciudad. Ahí radica la cienfuegueridad; es la vinculación entre la ciudad y sus habitantes, una relación de amor mutuo, difícil de explicar", declara Emma Sofía Morales, una sureña rellolla.
Para los que habitamos en Cienfuegos, esta porción de tierra del centro sur de Cuba, el gentilicio lo asociamos a una urbe límpida y bella, de rectilíneas calles de trazado neoclásico y rodeada de un apacible mar azul. También viene a calificar a personas orgullosas de su lugar de origen.
Son muchas las peculiaridades atribuidas a los pobladores de esta ciudad. Se cuentan, según artistas que visitan la ciudad, entre los públicos que menos aplauden, mientras que otros los enmarcan entre los más cultos y entendedores. La verdad es que el cienfueguero se enorgullece de su teatro principal, el Tomás Terry, y quienes lo frecuentan le tienen como una plaza cultural "de clase".
Orlando García Martínez, intelectual muy vinculado a la historia local y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en el territorio, define a sus coterráneos desde su óptica: "Los cienfuegueros tienen quizás lo esencial del cubano. Y a su vez tienen incorporado un sentido de pertenencia que les da una particularidad y a diferencia de otros, no es regionalista. La gente dirá: no estoy de acuerdo. Pero desde su propio nacimiento Cienfuegos es una ciudad que ha sabido poner al diálogo tradición con modernidad.
"A diferencia de otros proyectos fundacionales o colonizadores, las personas que fundaron la ciudad vieron realizados su sueño en muy pocos años y eso permitió que aun cuando no hubiese nacido en Cienfuegos, siempre el que está aquí se sienta parte de esta región, de este concepto de pertenencia o idea de arraigo en el lugar. Ese sentido de cienfueguero no puede circunscribirse al hecho de haber nacido en esta linda ciudad, sino a la manera en que se han insertado a esta sociedad".
A su aniversario 189 de fundada, hoy 22 de abril, la ciudad de Cienfuegos no es solamente reconocida por sus habitantes. De ahí que el Centro Histórico Urbano sea Patrimonio Cultural de la Humanidad. "La vida de la Perla del Sur es un libro abierto que está escrito con mucha cultura. Nace de la necesidad de crear un ambiente ideal donde se desarrollara el hombre del siglo XIX. Cienfuegos brilla dentro de la constelación del patrimonio mundial de Latinoamérica como esa ciudad donde las ideas de modernidad, mejoramiento humano y la expresión de sus fundadores alcanzan un lugar cimero; sirva entonces todo para comprometernos con ella, amarla y quererla, para que nos acompañen por siempre, pues es un regalo de los dioses", declara Irán Millán Cuétara, de la Oficina del Conservador, si no rellollo, un cienfueguero imprescindible. Su empeño profesional y persistente profesionalismo hacen renacer la ciudad.
Una de las cuestiones que más impresionan de los cienfuegueros es su arraigo. Aunque vivan en Cabagán siempre reconocen ser un citadino. Y es que Cienfuegos engloba esa suerte de haber nacido en un lugar especial.
Mirtha Luisa Acevedo Fonseca, investigadora de temas históricos, coincide en afirmar que "la cienfuegueridad no es un sentimiento ni un sentido de pertenencia, es una actitud ante la vida ligada indisolublemente al mar, el mar como paisaje, como espacio para la contemplación y el recreo, es sentir que desde cualquier esquina puedes llegar al mar; saber que para construir la agradable zona de Punta Gorda hubo que quitarle un pedazo al mar,y si la ciudad crece, lo hace alrededor de él, así sucedió con Junco Sur. El Malecón es un banco para descansar mirando el mar y es un paseo inolvidable atravesar la bahía. También es música, en cualquier casa cienfueguera hubo un piano, se aprecia en el bien hablar, el buen vestir, siempre mirando a la prosperidad. Es sinónimo de orgullo, donde quiera que estés dejas que cada quien confiese donde nació; y finalmente levantas la mirada al aire y dices: 'yo, yo soy cienfueguera' ".
Para el escritor e investigador Fernando Carr Parúas, quien no es cienfueguero, pero está casado con una, la cienfuegueridad está en saber que es la ciudad con el Prado más largo de Cuba, la más limpia y mejor trazada, con un hermoso malecón y anotar en el léxico cubano los cienfueguerismos tales como "pejero" o "pejerismo", llamarle "perezoza" a los imperdibles, o "tacacillos" a las prendas íntimas masculinas, o decir dejó la puerta "espernancada", eso es cienfuegueridad.
Al revisar la historia de esta provincia y la de los hombres que conformaron la lista de los primeros recién llegados salta a la vista una conclusión irrefutable: los colonos que vinieron a fundar la villa no eran analfabetos y tenían una cultura.
"Cienfuegos es la ciudad más chica del territorio cubano y sin embargo, es una de las provincias que se escoge como referente para muchas cosas. Cienfuegos no gana en pelota, pero gana en fútbol. Siempre ha sabido orientarse hacia el desarrollo. No es casual que ganemos en esa disciplina, fíjate que es el deporte más universal", sentencia Orlando García.
Entre el numeroso sector de cienfuegueros que aman, diríamos sin mesura, a su ciudad, al punto de que sus amigos le reconocen como el presidente de los cienfuegueros rellollos, se cuenta el Dr. Alfredo Espinosa Brito. En torno al tema de la cienfuegueridad y si lo considera o no una característica, comenta:
"Modestamente pienso que Cuba es, a la vez, una mezcla sui generis y un gran crisol de culturas, lo que, en el caso de Cienfuegos, se expresan con características especiales. Aquí podemos encontrar un rico y atropellado "collage" -en el tiempo y en nuestro espacio- a Maroya, Guanaroca, Caunao, al Padre Las Casas, el indio Juan, Mari Lope, la Dama Azul, Don Luis De Clouet y sus colaboradores, Tomás Terry y sus contemporáneos, la bahía, el puerto, el ferrocarril y las lomas, la Sociedad Filarmónica, el primer Colegio Médico de Cuba, imprentas y periódicos, nuestros generales de la Independencia (desde Jolé al general Candela) y sus tropas, Luis Pernas, el Jardín Botánico de Soledad y el primer ingenio azucarero americano, el tercer Obispado del país, la primera escuela de enfermeras fuera de La Habana, el Observatorio de Montserrat, Alfredo Méndez, huelgas y congresos obreros, grandes músicos y trovadores (Eusebio Delfín, Portabales, Marcelino Guerra, la orquesta Aragón, Benny Moré, José Ramón Muñiz, la Luna Cienfueguera), Enrico Caruso, Luisa Martínez Casado y Arquímides Pous, la rumba de cajón, los bembés, el Ateneo, Radiotiempo...
"Los colegios y las escuelas (públicas y privadas, laicos y religiosos, con un amplio diapasón, pero todos dignos de recordar), el Cienfuegos Baseball Club (campeón con Marrero al frente) y el Club Cienfuegos de pelota profesional (único equipo con nombre de una ciudad fuera de La Habana), las Regatas, el Casino Español, el Yacht Club y Club Minerva (también las divisiones entre blancos y negros en el Prado y en el parque Martí), las Ferias Agropecuarias e Industriales, las Asociaciones de comerciantes, el Sindicato de Carreros y Vendedores de Las Villas, las comparsas de los Chucheros, los Moros Azules y los Príncipes de la Caridad, Bienvenido Rumbaut y Carlos Rafael Rodríguez, Juan Olaiz, Arnaldo Díaz, Julio González Maíz, Florentino Morales y Samuel Feijóo, los consulados de varios países como ninguna otra ciudad del 'interior', el Comité de Instituciones de Cienfuegos -único en su clase- y, finalmente, el 5 de Septiembre, que nos llevó a ser la primera ciudad libre de América Latina, al menos por un día. ¡Maravilloso cóctel, primer crisol de nuestra cubanía!".
Los hermanos Novo son los cronistas musicales de la ciudad, por más de 20 años le han cantado a los sitios comunes, a la gente que camina por sus calles y que de tanto desandarlas se han convertido en patrimonio de ella. Los Novo captan en sus canciones sobre Cienfuegos -más de 40- la esencia de la cienfuegueridad y Entre brisas y olas se nutren de ese sentimiento que más tarde llevan al pentagrama.

Yo soy, yo soy, yo soy
cubano de Cienfuegos, yo soy
Aquí tengo mi lugar
.... mi montaña y mi bahía
mi sol, mi río y mi mar
el Prado y el Bulevar
y el barrio donde nací
... para decir lo que siento
al saber que soy de aquí, de
Cienfuegos

No sólo en la música los sureños son reconocidos y aportan al patrimonio cultural de la provincia. "En el mundo de las artes plásticas también hemos logrado tener un espacio y hacernos sentir. Nuestro orgullo es sano. Amamos a Cienfuegos y ha sido pintada en muchas oportunidades. Aunque debemos cuidarla más y mantenerla limpia", afirma José de Jesús Montebravo, artista plástico.
A los transeúntes que visitan la ciudad se les oye decir que aquí todavía vive el espíritu de los antepasados. También suelen aparecer discusiones constantes entre los oriundos y los que se empeñan en manchar la imagen de la ciudad. De esas polémicas saltan expresiones como: "Somos los occidentales de la región central. Estamos marcados por la elegancia y el modo peculiar de comunicarnos. Tenemos muchas historias que contar", afirman sureños.
Y es que para los que nacen en está región de la Isla, identificarse como cienfueguero no es algo casual. "Decimos que Cienfuegos es un regalo de los dioses, porque solamente los dioses de la mitología concibieron una ciudad como la nuestra", manifiesta Irán Millán.
Entonces brindémosle desde esta tierra prodigiosa, al decir de muchos, una cultura renovadora, pero desde lo cienfueguero, sin perder la esencia patrimonial. Porque no queremos que nuestra ciudad sea otra.
   

 

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