Bloqueo de EE.UU. no es al Gobierno de Cuba, sino a su pueblo: Israel Rojas

Por la pantalla de una computadora se puede ver la azotea de una casa en La Habana. Se aprecian palmeras que se menean por el viento y, también, el rostro de un guantanamero que gusta de hacer canciones que narran de forma estética la realidad de un país y de su gente, los sentimientos de ésta y sus valores, así como sus tristezas. Son piezas musicales que se alimentan del aplauso de la gente.

La cara de ese guajiro es la de Israel Rojas, cantautor de Buena Fe, grupo de pop fusión, música inteligente al servicio de las ideas, uno de los más exitosos de Cuba. Es reconocido por la gente de la isla y, aunque duela, por la diáspora.

Es liderado por Rojas, abierto revolucionario de izquierda, junto con Yoel Martínez, otro “loco” guantanamero que toca la guitarra y hace segundas voces.

Si alguien sigue el trabajo de Buena Fe sabe que es música de calidad, crítica de una realidad, porque hay detractores de la vida revolucionaria que dicen que en Cuba “no pasa nada”, pero en la isla “no se para, porque el que lo hace, muere. Acá siempre pasa algo suficientemente hermoso o triste que merece una canción…”, comenta en entrevista con La Jornada Israel Rojas.

Han pasado más de 20 años y 11 discos de Buena Fe, que manufactura rolas “que son parte de la vida de los cubanos”, reconoce el cantautor.

Buena Fe prefiere “mil veces salir a partirse el alma cantándole a los pueblos de su tierra, que llenar auditorios o foros inmensos”, aunque ha atiborrado de almas el Malecón de La Habana y el Teatro Karl Marx, de la capital. “Prefiero el premio del aplauso de la gente del pueblito más pequeño de Cuba que llenar, por ejemplo, el Auditorio Nacional de México”.

“Defender la eclecticidad no es fácil”

El grupo puede ser una metáfora de lo que pasa en la isla bonita. “Así es”, dice el músico sabedor de que son un caso ecléctico, como Cuba. Pero “defender la eclecticidad no es fácil”, más aún, “posicionar nuestro mensaje”.

Israel afirma: “Lo complicado no ha sido la creación. Lo duro viene cuando todo eso grabado no encuentra correspondencia en la industria cultural que, por cierto, premia a las producciones que parecen cada vez más enlatadas. Está cabrón, porque le andamos huyendo a ese empaque; corres el riesgo de no saber cómo venderte o que la gente no sepa cómo comprarte”.

Isra, como le dicen sus amigos, asegura que a través del tiempo de su existencia, primero como dúo y luego como banda, han visto que hay otro problema: “Nosotros no decimos que somos de izquierda. Nosotros somos militantes de la izquierda y cuando lo eres de verdad es muy fácil que te tilden de ‘castrista’ y de ‘privilegiado’. Para ser un intelectual de izquierda debes tener un punto agudo, en la práctica. Y es lo que ha intentado Buena Fe”.

Otro tema que no debe olvidarse es que, en Cuba, “parece que lo interesante se quedó con la nueva trova. Es como si la industria dijera: ‘ya hay un Silvio (Rodríguez) o un Pablo (Milanés) no puede haber otros’. Casi siempre para triunfar viniendo de mi país hay que hacer concesiones éticas y estéticas que te divorcian de la gente a la que representas, pero, por fortuna, nosotros no hemos perdido el rumbo”.

En las noticias se escucha o se lee: “Guantánamo”, y la mirada voltea a las atrocidades de una cárcel y base militar de Estados Unidos en la Isla, pero ahí lo que surgen en realidad son flores que embellecen los mejores jardines de Cuba.

Con hambre es difícil luchar por la utopía, dice

Israel estudió derecho, pero siempre le ha gustado hacer canciones. Fue a la universidad en Santiago en un momento difícil para el país, lleno de inquietudes, ideas y cuestionamientos. “Con hambre es difícil defender la utopía”.

Tras regresar a su terruño, Guantánamo, siguió creando piezas hasta encontrarse con Yoel Martínez, quien “sí era músico. Comenzamos como dueto, apoyados por la Asociación Hermanos Saiz, que hace festivales de trova por todo el país. Y lo que comenzó como un juego teminó siendo un oficio, porque en 2001, Egrem, sello de Cuba, nos propuso hacer un disco (Déjame entrar) que fue un suceso”.

Las canciones se hicieron populares y tuvieron que acostumbrarse a ser “de un par de guajiritos normales a personas que la gente reconoce en la guagua (camión), y eso es el impulso para saber que lo nuestro es tener los pies en la tierra”.

—¿Por qué apostar al pop?, se pregunta al músico.

Porque de lo que se trata es gustar a la gente. Nos dijimos: “Ya es bastante difícil defender ideas que en sí no siempre son populares porque llevan un nivel de análisis, como para, además de eso, ser complicadas musicalmente”. El objetivo es que haya gente que encuentre nuestro canto, algo que le haga pensar.

—Cuba siempre ha sido un país asediado y, así, es complicado conocer las cosas buenas de ahí.

El mundo virtual no escapa de la estrategia de agresión. Si ves los medios que mejor arquitectura digital tienen son los que no están en Cuba. Son las primeras opciones en Internet para enterarte de lo que pasa. Siempre son medios adversos al gobierno y al pueblo cubano. Buena Fe es atacado por su postura con la gente que está acá, pero, por más que agreden, siempre tenemos una canción que nos salva.

Piezas que pueden salvar o dar calor, como La fuerza de un país, que Israel compuso “para homenajear a todos esos científicos cubanos que dieron a luz a cinco candidatas de vacunas”. Buena Fe tuvo la oportunidad de interpretarla a las y los científicos cubanos, a quienes hizo llorar. “Ver lágrimas en un escucha es una alegría tremenda”. Y hay otras, como Das más, que sirvió de inspiración a una persona que sufrió un accidente y que al recuperarse obsequió a Israel sus muletas. También está la anécdota de un periodista cubano de Miami, que le escribió un correo que decía: “No te imaginas cuán mal me caen, pero reconozco que Cuatro cuentos es de esas que pongo el domingo, me sirvo un ron, prendo un puro y estoy con mi familia en La Habana”.

En 2014, Buena Fe fue a dar un concierto en el Miami Dade Auditorium, en Florida, donde varias organizaciones anticastristas se manifestaron. “Uno trata de ser recíproco desde el arte y la ética”, destaca Israel.

“No hay que cerrar los ojos”

—¿Qué le dices a quien asegura que en Cuba hay una dictadura?

Lo que siempre digo: que no vivimos ciegos ante las dificultades, carencias y chapucerías. Este es un país que está lleno de temas que podríamos hacer mejor. Pero, ¿qué nación no busca ser mejor de lo que fue ayer? Negar cosas feas que podríamos hacer mejor es el primer paso para darte un tiro en el pie. Sin embargo, no hay que cerrar los ojos ante un bloqueo económico cometido por Estados Unidos por ley, por “güevonada” y por prepotencia. Un bloqueo que no se le impone a un gobierno, sino a un pueblo.

Sin bloqueo, insiste el artista, “este país en 10 años sería maravilloso, tendría todo lo bueno del socialismo y no viviría las carencias de todos los días”.

“Permitan que este país se desarrolle”

Añade: “Solo digo que quiten el bloqueo y permitan a este país desarrollarse, y si en ese tiempo no hemos resuelto problemas estructurales, entonces yo seré el primero que saldrá a la calle diciendo que tenemos que pasar a otra manera de gobierno, una que, por cierto, fue nacida de mis abuelos iletrados, de los pobres de esta tierra, que ahora tienen, al menos, la oportunidad de ver a sus hijos graduarse en una universidad. Claro que no hay respuestas en el mercado laboral debido al bloqueo. Cuando nos den la oportunidad de concretar esos sueños, coño, hablamos”.

—¿Cuáles son esas cosas de la institucionalidad que habrían de cambiarse?

Un ejemplo, en Cuba el tema de la diversidad de género ha sido uno con los que más se ha agredido al proceso revolucionario; sin embargo, te puedo garantizar que lo que se ha logrado en los recientes años en esa materia es tremendo. No basta con legislar, porque si la gente no lo siente, si eso no llega a la familia o al niño en la escuela, entonces es simplemente una imposición.

Insiste: “El problema que tiene este país es que nuestra economía está herida. Vivimos en una de supervivencia, pero si le permites respirar, mañana, vivir en Cuba no costará sangre, sudor y lágrimas, como nos cuesta todos los días.

¿Por qué no lo hemos logrado? Por la guerra económica que se le hace a nuestra nación. En medio de la pandemia Alibaba (empresa China) no pudo mandar material sanitario a Cuba porque los aviones se negaron a traerlo por el bloqueo, como si no fuera suficiente dictar 242 medidas de persecución económica por parte del gobierno de Estados Unidos”.

Acepta que la comunicación política en Cuba “ha sido torpe. Hemos tenido una prensa ortopédica a la hora de tocar nuestros problemas. Hemos puesto parte para que nos jodan. Nuestros errores han contribuido a que de afuera distorsionen nuestra realidad”.

Tal es la calidad de Buena Fe, que ha sido firmada por el sello musical Metamorfosis, de Ricardo Arjona, a quien “tengo que agradecer por ser un artista respetuoso. Le fuimos francos. Lo alertamos sobre cuál era nuestra ancla. Pese a ello, él confió en nuestro trabajo y en Cuba se recibió con agrado que el grupo firmara con esa disquera”.

El reciente material de Buena Fe es Mar adentro, álbum instrumental que incorpora un libro con historias de vida de los integrantes de la agrupación, y Carnal (2019) fue reconocido en el encuentro Cubadisco, en la categoría trova pop fusión. Ahora trabaja en un nuevo disco, que, adelanta Israel, es posible que a finales de este año esté listo.

(Tomado de Cubadebate)

 

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