Carlos Miguel Caballero: Ciego Montero en vena

Hasta el último instante del evento cinematográfico La Piel del Cine, celebrado durante el bicentenario de Cienfuegos (2019), estuvimos aguardando por su presencia; empero, urgencias laborales en España frenaron su lugar en la cita. Carlos Miguel Caballero (1968), que con frecuencia visita a su madre en su natal Ciego Montero, lamentó entonces no poder cumplir con el compromiso fijado y socializar sus prácticas al lado de otros histriones, como Daisy Granados, Francisco García y Alexis Díaz de Villegas.

Aunque distanciado un poco de sus desempeños actorales en los últimos años, en pos de responsabilidades coordinativas y empresariales en el ramo, el artista aún figura como una de nuestras honras teatrales, televisivas y cinematográficas.

Desde muy pequeño, Caballero muestra inclinaciones por la danza e interpretación escénica. Esta vocación actoral le induce a cursar estudios en el Instituto Superior de Arte, titulándose en 1993. Su ascenso teatral sucede en la puesta de La Boda (Teatro de la Luna, 1994), de Raúl Martín, en la que interpreta el rol de Alberto. Tras permanecer por algunos años en el grupo teatral La Ventana, dirigido por María Elena Ortega, es reclutado por El Público, proyecto de Carlos Díaz que le coloca en obras al modo de Calígula (1996) o El Rey Lear (1997).

Si bien debuta en el audiovisual en 1988, a través del corto El Sueño, de Orlando Domínguez, es el fallecido cineasta Tomás Piard quien le entrega los roles más enjundiosos durante la década de 1990, especialmente el Pablo de la serie Adorable fantasma (1990), que descubre su primer y trágico amor, y le envuelve en la polémica Boceto (1991), una rareza producida por la Asociación Hermanos Saiz y el ICAIC. “Allí teníamos que hacer de todo. Un día eras el protagonista y al mismo tiempo corrías con la continuidad de las secuencias. Nadie se imagina que esa práctica me ha sido muy útil para mi trabajo en las telenovelas, aunque a veces se convierte en una desventaja, porque me meto en áreas de la producción donde no debo”, confiesa el actor.

En 1995 tiene una breve aparición en la telenovela El año que viene, de Héctor Quintero, y hacia 1996 se instala provisionalmente en Roma, Italia. Al año siguiente caracteriza a un cubano italianizado, guía de turismo, en el largometraje Facciamo Festa. Más adelante se traslada a España e interpreta a Timoteo Lugones en La vuelta de El Coyote (1998), bajo las órdenes del maestro Mario Camus. Seguidamente actúa en la serie Periodistas (Malas calles, 1998) y encarna a Pablo en el filme El mandado (1998). Asimismo, es contratado en Miami por la célebre compañía La Má Teodora y rectorado por Alberto Sarraín, asume a Ricardo y Tito en la obra Cuentas pendientes. También labora en algunos dramatizados televisivos producidos por canales latinos y consigue un coprotagónico en el filme Chambelona (Estados Unidos, 2001), del actor y realizador cubano Larry Villanueva. Justo en 2001, tiene un rol especial en la serie de aventuras cubana El elegido del tiempo, de Rafael Acosta y Miguel Sosa.

Su actuación como Chance Wayne en la puesta teatral Dulce pájaro de juventud, de Tennessee Williams, dirigida por Eduardo Corbé, sorprende al productor brasileño Arnaldo Limanski, que le entrega el personaje de Mario en la segunda versión de Vale todo (2002). Durante estos años participa en numerosas telenovelas, donde suele interpretar roles de fuerte personalidad: Prisionera (2004), en la que asume a El Cobra, María de los Ángeles (Perú, 2005), su vuelta al protagonismo, ahora en la piel de un joven provinciano que traza su carrera en la urbe, y Olvidarte jamás (2006). En lo inmediato protagoniza el filme The Circle of Time, una comedia romántica de la HBO, dirigida por la puertorriqueña Verónica Caicedo. Por esta vez encarna a Joaquín, el abogado latino cuya vida es marcada por los contrastes culturales cuando se enamora de una pintora neoyorquina. Esta labor es un logro en su carrera, pues vence los obstáculos de una producción hablada en inglés. “El día en que llegué al casting pedí un guion en español; para mi sorpresa, me entregaron uno en inglés. Entonces dije: `I’m sorry, I don’t speak English‘. Lo curioso es que al escucharme me comentaron que no sonaba tan mal. Al final, me aprendí la fonética de los diálogos y me dieron el protagónico”, refiere Caballero.

En 2006 filma en Ciudad México la telenovela Marina, donde asume al villano Julio. Para esta producción tiene como maestra de dicción a Adriana Barraza, la actriz nominada para el Oscar por su actuación en Babel. Ese año igual participa en Acorralada (2007), personificando a Macario, un joven montero, junto a los cubanos William Levy y Orlando Fundichelly, y recibe un premio New Time como mejor actor.

Poco después regresa a la Isla con varios proyectos teatrales, y en 2010 recrea a Carlos en Verde verde, de Enrique Pineda Barnet, el joven gay que no ha salido del closet y se deja seducir por un paramédico de navegación mercantil. Pineda pensó para el rol de Carlos en Javier Bardem, pero no sabía cómo llegar a él. Finalmente, encuentra a Carlos Miguel en Nueva York y con la recomendación de la pintora Rocío García se decide por él. “Decidimos intentarlo con Carlos Miguel, que inmediatamente vino, pasó por encima de todas las trabas. No hubo ningún beneficio particular: el agarró el personaje, demostró una identidad asombrosa; no hubo más que impulsarlo, porque sacó mucho de sí. Estoy muy contento con Héctor y con Carlos, me parece que los dos eran esenciales”, relata Pineda Barnet a Cine Cubano en 2011. Su última actuación en el cine sucede en Petra (2020), corto de Randy Valdés en el que caracteriza a Frank, junto a Alicia y Fernando Hechavarría.

Carlos Miguel junto a su colega Héctor Noas. /Foto: Archivo

A sus 53 años, Carlos Miguel aún apuesta por el teatro, y con frecuencia visita su poblado natal, se encierra con su madre en casa y recorre descalzo el sitio donde surcó su infancia y adolescencia. A todas luces, lleva a Ciego Montero en vena.

 

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